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Costilla de cordero empanada en hierbas

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Es un plato veloz pero muy atractivo porque un poco distinto da los otros tradicionales. El cordero es una carne muy fina, con un sabor particular pero que, si gusta, puede ser cocinado en un montón de recetas sabrosas. Esto plato lo probé en el sur del Chile adonde hay gran tradición para la cocina del cordero. Es distinto para las hierbas aromáticas que se ocupan y que entregan un sabor verdaderamente único: os paso la receta segura que os gustará.

Ingredientes

  • 24 costillas o chuletas de cordero
  • 5 huevos
  • 200 gr. de pan rallado
  • 1 cucharadita de romero
  • 1 cucharadita de albahaca
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 1 cucharadita de orégano
  • 50 cl de Aceite de oliva
  • Sal, pimienta blanca, roja y negra a gusto

Preparación

Es importante tener todos los ingredientes cerca para poder mezclarlos con rapidez y sin dejar la preparación que estamos cuidando. Empezando, preparamos el lechal: batimos los huevos con sal y pimienta (a gusto). Cuando vemos que los huevos están como una crema casi líquida los reservamos.

Preparamos ahora la carne. La salamos por ambos lados siempre un poquito de menos de lo que pensamos porque la carne lleva sal. Ponemos nuestra carne así preparada adentro los huevos batidos y acá se dejan a lo menos para un cuarto de hora para que agarren los sabores.

En otro bol vamos poniendo las hierbas que nos necesitan juntas con el pan rallado. Mezclamos súper bien porque es importante que todas las hierbas sean perfectamente mezcladas con el pan rallado. Esto es el secreto para que los sabores estén balanceados y bien distribuidos en nuestro plato. Cuando está listo pasamos la carne en el pan rallado con hierbas, y cuando están bien empanadas la ponemos en una bandeja.

Mientras tanto, en un sartén adjuntamos aceite de oliva y dejamos calentar a fuego medio. Cuando el aceite está caliente ponemos las costillas o chuletas de cordero y con mucha atención a no dañar el empanado los dejamos freír pasando los dos lados en el aceite. Cuando estén bien doradas las sacamos y colocamos directamente sobre servilletas para quitar el exceso de aceite que podría dañar el paladar de nuestros comensales. Y está listo: simple, nutriente, sabrosas y veloz en su preparación: ¿qué esperan? Prueba!

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